Músico, DJ y artista: una triple amenaza. Así es Jim Lambie, un artista visual nacido en 1964 en Glasgow, Escocia. Este veterano de las instalaciones con tape art destaca por el uso de colores brillantes y formas geométricas con las que tapiza por completo los suelos de las distintas galerías en las que ha expuesto.

Desde la Tate Britain, una de las instituciones que figuran en el Olimpo de los museos y galerías de arte, dicen del trabajo de Lambie que “las obras de Lambie a menudo se diseñaron en relación con un espacio específico, en el que tienen la forma de una serie de decisiones intuitivas y de improvisación. Esto le permite trabajar en sintonía con las cualidades de sus materiales y los parámetros de la arquitectura existente”, es decir, que James “Jim” Lambie sabe lo que se hace cuando hay que intervenir y jugar con la arquitectura. Como él mismo dice, busca borrar los límites impuestos por las esquinas, suelos y paredes para confundir y desorientar al espectador haciendo que entre en una atmósfera cargada de ritmo, vibraciones y pulsaciones en el que el visitante no sabrá si la estancia está contrayéndose o expandiéndose.

Entre la lista de exposiciones en solitario del artista nos gusta especialmente “Mental Oyster”, en la Anton Kern Gallery de Nueva York; “Unknown Pleasures” en el Hara Museum of Contemporary Art de Tokyo o la retrospectiva de su obra que fue presentada en el Charles Riva Collection de Bruselas.