No es de extrañar que el tape art haya por fin… ¡invadido los colegios!.

Lo que empezó como un arte marginal, muy street art, en espacios reservados a los grafitteros, descampados, solares, etc. que más tarde pasó a los interiores de casas o galerías y más tarde lo adoptaros las marcas para sus decoraciones en spots, ferias, eventos, ect. Pues un día dio el salto a las escuelas, empezando por las de diseño que querían saber qué era eso del tape art y como uno podía ser tape artista y aplicar esta nueva técnica a sus diseños y decoraciones.

Pero cuando esos profesores de colegios vieron en internet y en las redes sociales el tape art, esos profesores más innovadores, pensaron que en las clases de manualidades se podía hacer algo tan sencillo y divertido. Aquí es cuando el tape art llegó a las escuelas, a los colegios y los más pequeños, sin duda los más talentosos.

En la mano algo tan sencillo como una cinta adhesiva de colores y la cabecita llena, repleta, de ideas maravillosas, así los pequeños han empezado a experimentar y crear con el tape art. Y por qué funciona como didáctica sencilla y con grandes resultados, pues por la simple razón de que en el tape art el error no está penalizado, si te equivocas, solo tienes que levantar de nuevo la cinta y rectificar. Es una técnica muy accesible, que da una libertad mental y creativa y  hace del tape art una actividad lúdica y divertida, pero a la vez terapéutica y escolar 100%.

Bienvenido el tape art a las aulas y bravo por estos profesores que ya lo están empezando a introducir con éxito, solo hace falta ver las caras de alegría de todos: